
Hay biomas de desierto en todos los continentes, por lo regular entre los 20 y los 30 de latitud norte y sur, y también en la sombra orográfica de las principales cordilleras. Al igual que todos los biomas, los desiertos comprenden diversos ambientes. En un extremo se encuentran ciertas regiones del desierto del Sahara y del desierto de Atacama en Chile, donde prácticamente nunca llueve y no crece vegetación. Es más común que los desiertos se caractericen por una vegetación muy espaciada y grandes áreas de suelo desnudo. En muchos casos, las plantas perennes son arbustos o cactáceas con sistemas de raices grandes pero poco profundas. Las raíces superficiales absorben rápidamente la humedad del suelo después de las tormentas poco frecuentes del desierto. El resto de la planta está cubierto, por lo regular, de una capa cérea e impermeable que impide la evaporación del agua tan preciada.
El agua se almacena en los gruesos tallos de las cactáceas y otras plantas suculentas. Las espinas de las cactáceas son hojas modificadas con fines de protección y conservación de agua que prácticamente no presentan superficie de evaporación. En muchos desiertos toda la lluvia cae durante unas cuantas tormentas, y las flores silvestres anuales especializadas aprovechan el breve periodo de humedad para germinar, crecer florecer y producir semillas a toda prisa, en cuestión de un mes o menos.
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